El proyecto tiene como objetivo mejorar los resultados del tratamiento y la calidad de vida de las personas que viven con VIH en el distrito rural de Batibo, en la Región Noroeste de Camerún, una zona especialmente afectada por la crisis sociopolítica, la pobreza y las dificultades de acceso a los servicios sanitarios. La iniciativa, impulsada por el Hospital San Juan de Dios de Batibo, se basa en fortalecer la continuidad de la atención, el acceso al tratamiento antirretroviral, el seguimiento domiciliario y el apoyo nutricional y psicosocial para 247 personas con VIH, muchas de ellas en situación de alta vulnerabilidad socioeconómica.
El proyecto desarrollará un conjunto integral de acciones que incluyen asesoramiento para la adherencia al tratamiento, visitas domiciliarias, grupos de apoyo entre pacientes, campañas comunitarias de sensibilización, lucha contra el estigma asociado al VIH, formación de agentes comunitarios y apoyo específico a huérfanos y niños vulnerables. Asimismo, contempla medidas de apoyo alimentario y de transporte para facilitar el acceso a la atención sanitaria, así como actividades de fortalecimiento de capacidades y apoyo emocional para las personas afectadas y sus familias. La intervención se realiza en estrecha colaboración con los servicios distritales de salud y las autoridades locales, reforzando el vínculo entre los servicios comunitarios y el sistema sanitario.
Los impactos esperados son significativos y sostenibles. El proyecto aspira a aumentar la retención en tratamiento hasta el 95 % de las personas beneficiarias, incrementar la supresión viral, reducir las infecciones oportunistas y disminuir la mortalidad asociada al VIH. Además, se prevé una mejora sustancial del bienestar físico, emocional y económico de las personas participantes, una reducción del estigma y la discriminación en las comunidades, un mayor conocimiento sobre prevención y tratamiento del VIH y el fortalecimiento de redes permanentes de apoyo comunitario. A largo plazo, se espera que las personas beneficiarias adopten hábitos duraderos de adherencia terapéutica, mejoren su integración social y desarrollen una mayor resiliencia frente a los efectos de la enfermedad y la pobreza, contribuyendo al cumplimiento del ODS 3: Salud y Bienestar.











